
Como no bebo y necesito olvidar, me pongo a pensar en las noticias de ayer y me encuentro que hay una exposición del fotógrafo Robert Mapplethorpe y ya tengo cuerda para un rato. La exposición tiene un hilo conductor y es su referencia a Rodin, otro gran explorador del cuerpo humano. De eso voy a a hablar hoy.
El hombre, su entidad física, no ha aparecido como tema artístico hasta hace bien poco. Ni los griegos ni los romanos, que esculpían cuerpos hermosísimos, lo hacían por el placer de hacerlo sin más. Su significado, lo que ellos representaban, iba más allá de la perfección técnica y el dominio de la anatomía que iban adquiriendo. El auge del retrato, que va de la mano con el auge de la burguesía, tampoco lo fue. Se pensaba en representar al hombre como algo que reflejara la posición social del personaje. Y por ello pongo este retrato de George Gisze de Hans Holbein, el joven, de 1532 que, además de un espléndido ejemplo de lo que quiero decir (aparece rodeado de un montón de objetos que le identifican como un burgués lleno de dinero pero trabajador. Si fijamos bien la vista, encontramos unas leyendas en las que certifica que así era él a esa edad, para que supiéramos que no hay idealización posible y que la realidad estaba por encima de todo), me encanta.
El hombre, su entidad física, no ha aparecido como tema artístico hasta hace bien poco. Ni los griegos ni los romanos, que esculpían cuerpos hermosísimos, lo hacían por el placer de hacerlo sin más. Su significado, lo que ellos representaban, iba más allá de la perfección técnica y el dominio de la anatomía que iban adquiriendo. El auge del retrato, que va de la mano con el auge de la burguesía, tampoco lo fue. Se pensaba en representar al hombre como algo que reflejara la posición social del personaje. Y por ello pongo este retrato de George Gisze de Hans Holbein, el joven, de 1532 que, además de un espléndido ejemplo de lo que quiero decir (aparece rodeado de un montón de objetos que le identifican como un burgués lleno de dinero pero trabajador. Si fijamos bien la vista, encontramos unas leyendas en las que certifica que así era él a esa edad, para que supiéramos que no hay idealización posible y que la realidad estaba por encima de todo), me encanta.

Pero esto no es lo que realiza Mapplethorpe en sus fotografías. Él está en el camino del cuerpo humano como ensayo, como un poco de barro que hay que dar forma para que adquiera una entidad. Entonces puede pasar a ser fotografiado. La belleza de los miembros o del torso o de una forma creada por el conjunto de lo que nos sujeta, que es EL CUERPO HUMANO, así, con mayúsculas.


Cuando veo este anuncio de Loewe no dejo de pensar en que la inspiración pudo ser perfectamente este tipo de retrato que nos deja un personaje altivo y seguro de sí mismo, curtido por el arte y en el saber.


Henry Cartier Bresson realiza fotografías intentando ser el ojo que capta el momento único. La mujer saltando bajo la lluvia, el beso de los enamorados. Parece realidad, y lo es, pero un tanto idealizada. Busca, encuentra y coloca para que sea así y sorprenda. En los retratos hay tres cuartos de lo mismo. Me gusta esta fotografía de Giacometti porque da vueltas a presentar lo que debe captar de él. Más allá de su interior, más allá de su posición social o de su trabajo. Pretende representar el momento en el que obra y autor se fusionan gracias a un "deus ex machina", en este caso él mismo.
Así además de los retratados, de esos personajes (que no son cuerpos aunque los tengan) también se retrata el fotógrafo. Vemos su intención y su maravilla al elegir "el tema", a la manera en la que los escultores lo hacían.
Así además de los retratados, de esos personajes (que no son cuerpos aunque los tengan) también se retrata el fotógrafo. Vemos su intención y su maravilla al elegir "el tema", a la manera en la que los escultores lo hacían.


Gran trabajador del cuerpo fue Marcel Marceau, al que tuve la grandísima suerte de ver, en primera fila, ya mayor pero lleno de fuerza expresiva. En esta foto de 1970, por lo tanto anterior a la de Meryl podemos observar el parecido. La diferencia es que Marcel sólo interpretaba un único papel, el de Bip, que era un ser un poco triste, y la camaleónica actriz puede ponerse en la piel de cualquiera. y con el acento que quiera.
Claude Cahun experimenta sobre él mismo. Se traviste, se disfraza, se coloca delante y detrás de la cámara (o del espejo) para hacer de él su tema más interesante. Es una reflexión de sí, tal y como digo yo que son los poetas renacentistas con Petrarca a la cabeza. No es un canto a la amada, es un canto así mismo enamorado. Aunque nos acercamos al tema de hoy, todavía no lo es. Porque no se trata del cuerpo, en sentido general, sino de "su" cuerpo, de sus límites y variantes.
Es lo que ocurre con Yasumasa Morimura o Cindy Sherman, que detrás de todas sus interpretaciones de obras de arte hay un trabajo con ellos mismos. ¿Hasta dónde se puede llegar? Hasta la falsedad de la utilización de postizos, maquillajes y trucos de plástico que nos crean la ilusión de una obra de arte, pero de todo a cien.
Cuando intentamos ver qué hay detrás de ellos ni vemos a Cahun ni a Sherman. Tanto cambio da por resultado jugar al despiste con el espectador.
Es lo que ocurre con Yasumasa Morimura o Cindy Sherman, que detrás de todas sus interpretaciones de obras de arte hay un trabajo con ellos mismos. ¿Hasta dónde se puede llegar? Hasta la falsedad de la utilización de postizos, maquillajes y trucos de plástico que nos crean la ilusión de una obra de arte, pero de todo a cien.
Cuando intentamos ver qué hay detrás de ellos ni vemos a Cahun ni a Sherman. Tanto cambio da por resultado jugar al despiste con el espectador.
Pero llegamos a los exploradores del cuerpo.
Frantisek Drtikol busca el arte en el femenino. Realiza una fotografía en blanco y negro, de poderosos efectos vanguardistas que distorsiona la imagen o la envuelve en un halo de niebla, metaforiza sus curvas creando paisajes de piel y carne, las convierte en objetos de dos dimensiones y las dota de un nuevo sentido. la que tenéis a la derecha tiene un título que suena a poesía Ola de nieve de mujer en luz, es de 1938.


Pero no puedo evitar poner a otro gran ilusionista del cuerpo femenino, Andre Kertesz. Una serie de desnudos llamada Distorsiones, crea este universo, un tanto peculiar. Utiliza las lentes deformantes para crear casi una abstracción. Esto lo lleva cabo a partir de 1930, después de hacer en 1917 una fotografía de un hombre bajo el agua y ver cómo su cuerpo quedaba deformado.

Os he puesto este cuadro que me gusta mucho porque se llama Desnudo sobre fondo blanco, de 1927 y que tiene un título deudor de Malevich. Está claro que las inspiraciones van y vienen como el polen que hace crecer plantas en los lugares más recónditos.
También tengo que hablar de Man Ray, es obligación. Como es un autor que vive la vanguardia, la metáfora es una de sus pasiones. Aúna metáfora y extratextualidad en un solo concepto para hacer un maravilloso y divertido retrato de una espalda femenina. Se llama El violín de Ingres, de 1927 y en ella aparece Kiki de Montparnasse de espaldas.


Pero aquí veo que no es eso a lo que me recuerda. Si me fijo bien en la cara de la mujer tratada con esas formas tan nítidas, tan puras, como dirían hoy casi minimalistas se me ocurre que Brancussi es el elemento de unión.
Se supone que es el retrato de una baronesa, pero eso nos da igual. Se llama La musa dormida y es de 1910, luego anterior a la de Ray y, por lo tanto, otra inspiración.
La nariz, los ojos y la boca tan perfilada e incluso el cabello recogido no deja dudas. En todas estas últimas fotografías hemos notado que, a pesar de que en algunas haya un retrato, el cuerpo de la mujer se ha quedado como eso, cuerpo. Lo físico, lo corporal y su trabajo de búsqueda de lo que ello nos puede sugerir.


Para llegar a ver el cuerpo humano masculino en este sentido, hay que esperar a Robert Mapplethorpe, que es el objeto de esta entrada. En París se hace una retrospectiva de su trabajo fotográfico, cuyo principal objeto es el que hemos planteado y lo relaciona en el Museo Rodin con esculturas de este autor, tal y como lo estamos haciendo aquí con el resto de los fotógrafos.


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Por otro lado, el Díscobolo de Mirón puede ser la base para esas otras obras en las que el cuerpo se retuerce. Es otra manera de mirar la poesía de la fotografía de este autor. Ahí os dejo para que lo penséis.
Dedicado a Maná S., que se ha pasado la vida estudiando para mejorar el cuerpo de los demás aunque el suyo le haya dado algún que otro susto.


El cuerpo como tema poético en fotografía by Marian Suárez orive is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
Siempre me asombra todo lo que puedes saber de arte para poder hacer esas comparaciones/relaciones "a vuela pluma", de forma casi instantánea. Esta entra también me ayuda a ver la diferencia entre lo que es disfrutar de la belleza de una exposición, que me puede suceder, y todo lo que se puede llegar a ver para que realmente te emocione, lo que se me escapa. Son esas cosas que un o una buena guía de museo debe ser capaz de trasmitirte.
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