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sábado, 13 de junio de 2015

Más sobre pintura y fotografía de moda


Para Versace en el año 1998 Steven Meisel realiza una campaña publicitaria en la que vuelve a haber una importante inspiración pictórica. ¿A qué nivel?, se preguntarán ustedes. Yo les puedo asegurar que quizá mucho más interesante que la de Sorrenti que ya comenté hace algún tiempo. Por lo menos, a mí me lo parece y lo intentaré argumentar. No en cuestiones de diseño de moda que quizá aquí es lo de menos sino en el diálogo que se lleva acabo entre el fotógrafo y la Historia de la Pintura. Cuando se trata de buscar inspiración se puede volver a los clásicos, eso no está prohibido. Pero hay que hacerlo sin perder la dignidad. Tengamos claro que nos vamos a comparar con los que fueron mejores y, si hacemos alguna tontería, quedamos en evidencia. Por ello, me da la impresión de que este fotógrafo lo tiene en cuenta y lejos de hacer algo fácil se lo toma en serio.
Meisel va a la historia de la pintura y la reinterpreta creando una atmósfera muy diferente de la de los cuadros de los que se alimenta pero llevándonos hacia ellos. Para abrir boca propongo este:

Se trata de la revisión del clásico Caballero de la mano en el pecho del Greco. Lo reconocemos por la espada en ese lugar junto a la mano. La colocación de los dedos es mucho más "intergaláctica" pero también utilizada en la pintura. Muchos ríos de tinta han corrido sobre esta y otras formas de representarlas  y cualquier elucubración es bien recibida, pero yo no quiero hacer con ellas cábalas porque en el caso de este fotógrafo se trata de una creación diferenciada de lo que se encuentra en el original. Lo que pretende es que el espectador no lo tenga fácil y que se rompa la cabeza pensando qué obra es la que está bajo su fotografía.
El hecho de que sea una mujer rubia y de que su vestimenta deje el cuello y el escote libre lo diferencia del ignoto caballero del renacimiento pero el "símbolo parlante" deja claro de quién depende. Está utilizando a la vez la antítesis y la identificación.

En el caso de estas dos mujeres enlazadas de esa manera tan extraña la inspiración es más complicada. No hay duda de que Cupido y Psique 1798 de Gerard François puede estar debajo. Lo realiza de manera especular con el brazo casi a cuarenta y cinco grados y con la mano que se aprecia por detrás de Psique como el de la mujer pelirroja; al igual que su gesto, con los ojos cerrados, es el de Cupido. Además una de las mujeres de la fotografía está desnuda y la otra no. Mirad ambas imágenes, ya veréis como ahora no pueden vivir la una sin la otra en la mente.



















Corot realiza este Retrato de una mujer con una mandolina que ha tenido mucha trayectoria en la historia de la pintura. Los de su generación, los de la siguiente e incluso aquellos que de manera cubista pintan mujeres con un instrumento se basan unos en otros. Porque no es el primero que lo hace, a los holandeses les gustaba mucho este tema y es un tópico de aquellos que pintan escenas alegre como Franz Hals y de los que representaban tabernas.En el caso de nuestro fotógrafo el instrumento es más grande, tiene más relevancia pero incluso la forma del rostro y la ausencia de gesto se parece.
Hago un inciso en esta parte porque el tema viene de largo. En la historia de la música ha habido alguna que otra mujer que se supiera que tocara muy bien instrumentos: Maddalena Casulana (compositora e intérprete de laúd) o Paola Massarenghi. 


¡Qué casualidad que este cuadro de Artemisia Gentileshi sí esté de pie! Se trata de Santa Cecilia tocando el láud, de 1616. Casualidad porque también era mujer y pintora, lo que ha sido muy raro, y las manos casi son iguales. Hay que fijarse mucho en esta parte del cuerpo porque parece que las fotografías de Versace tienen muy estudiadas las composiciones. Quizá es lo que nos haga relacionar una foto con un cuadro.


Esta mujer que parece una maga como Circe, que tiene una copa en la que parece haber puesto rabos de lagartijas y dientes de dragón no es ni más ni menos que un remedo de María Magdalena. A esta mujer se la representa siempre con  pomos y botecitos en los que guarda ungüentos para poder perfumar los pies de Jesucristo. Es su símbolo parlante (así se llaman a los elementos que pueden hacernos reconocer a un personaje en un cuadro o escultura)




 Aquí os pongo dos imágenes de María Magdalena. La que tiene los brazos como la modelo es de Tiziano. Se tapa con el pelo largo pero deja su cuerpo tan desnudo como sin él. Durante mucho tiempo era la única manera de pintar una mujer desnuda o ligera de ropa en el ámbito cristiano. Se trata de una mujer penitente. Lo sabemos por sus ojos que miran al cielo. Quiero detenerme en la manera en que están los dedos de la mano derecha. Son iguales que los de El Caballero de El Greco y es sobre lo que se pretende ironizar en el caso de la fotos de Meisel (vuelve a  la mano de Startrek) La otra María de Magdala es la de Sandys y la pongo porque ésta sujeta también el bote sobre el cuerpo.
























No se puede negar que estas dos fotos tienen una deuda total. Es el  Hombre con armadura sentado de Camille Corot de 1868-70. No es don Quijote pero se le parece algo.Quizá solo sea el espíritu pero cuando se le ve esa cara con la mirada perdida y su porte cercano al del perdedor sabemos que no es un caballero real. Hay mucho de ficción en él. incluso la tela roja del estandarte o de la bandera parece una cortina roja barroca de esas que nos hacían las pinturas más teatrales. Cuando vemos la interpretación del fotógrafo lo entendemos todo. Quizá él se ha fijado en lo que tiene de ficción y por ello pone a una modelo con un libro en las manos. 


Este de la izquierda es El entierro de Cristo obra de Garofalo que se encuentra en el Hermitage y el de la derecha es el mismo tema obra de Sánchez que está en Budapest. Pongo estos dos porque, aunque tienen la misma iconografía, aunque su tratamiento no es exactamente igual. En la de la derecha  aparece Cristo con una cara que me recuerda más a la fotografía inferior y la que hace de Virgen sostiene el brazo de "Cristo" casi de la misma manera. La otra mujer que aparece al lado es María Magdalena, que tiene la mano en el pecho y es entonces cuando entra en concurso la imagen de la derecha. Ahí es la Virgen la que pone su mano ahí en señal de duelo.

En este tipo de representaciones siempre hay mucha más gente.  En realidad se trata de una imagen sincrética. Por un lado tenemos el entierro de Cristo o la lamentación sobre Cristo muerto pero también la piedad con las dos mujeres: La Virgen María y María Magdalena. En general, A Magdalena se le da un papel tremendista. Llora mucho y gesticula con las manos. La contención no es su fuerte. Claro, que la Virgen tampoco se queda atrás y suele aparecer incluso desmayada en las ocasiones en la que se la ve con el hijo bajando de la cruz. Si contemplamos otras dos pinturas, la de la izquierda realizada por Bronzino y la otra de Andrea del Sarto, encontramos todos los elementos de la fotografía: La mano en el pecho, las mujeres de rodillas y María Magdalena mucho más contenida que en las primeras.













Esta fotografía me ha dado mucho que pensar. Siempre que la veo, veo un calvario con San Juan y la Virgen o con la Virgen y María Magdalena. es decir, un cuadro como el que muestro en el lateral izquierdo, obra de Roger van der Weyden, que está en El Escorial.

Cierto que en la de Weyden están en blanco y ésta en negro y que no hay Cristo. Eso está claro, pero por contra hay una imagen triangular como las que aparecen en este tipo de lienzos. Pongo otra del mismo autor en la que se aprecian personajes arrodillados, es el Tríptico de la crucifixión. La de la derecha se trata del Cristo amarillo de Gauguin en donde vemos también que las mujeres bretonas están arrodilladas a los pies de la cruz. Era otra manera de recreación del mismo tema con una actualización. Vamos, lo mismo que hace nuestro fotógrafo pero algunos años antes. En ella se aprecia la contención de los rostros que no era normal en las anteriores obras.



El matrimonio Arnolfini (1434) es una de las obras más conocidas de Jan Van Eyck. En ella un rico comerciante de Flandes nos presenta a la que va a ser su esposa en el interior de una habitación. Sabemos que es una ceremonia de boda por la cantidad de símbolos que nos pone el autor: la vela encendida, el perrito a los pies, la mano de él y cómo sostiene la de ella. Muchos dicen que ella está embarazada.Pero eso no está documentado ya que lo que ocurre es que si soltara toda la tela que ha recogido en su regazo, otra cosa sería. En las fotos de la modelo. Hay un tratamiento parecido. Las manos se juntan de la misma manera. Hay cambios, pero es lo que queremos ver. Ella coloca una mano en su cintura pero no tiene toda la tela que hay en el cuadro holandés y a la otra modelo, la que hace de marido, la encontramos sentada. Rubens se autorretrata con Isabela Brandt en 1609 pletórico de amor y juventud. en donde se le ve sentado, pero otra vez las manos son muy parecidas.

Del siglo III es el Esclavo escita afilando un cuchillo y es la imagen a la que me recuerda esta mujer con el pequeño puñal en la mano. No hay mucho que decir porque no voy a repetir que no se trata de una copia sino de una referencia, una anécdota sutil, que hay que captar o no. A lo mejor me equivoco pero eso no es importante, lo que sí es interesante es haber estimulado la relación entre las dos.




Fijaos en las manos. El fotógrafo retoma una y otra vez ese elemento de los cuadros y sobre esa anécdota construye toda la fotografía. En la primera, la mano queda remarcada por al tela negra del vestido y es una reinterpretación de la de Dios padre o Jesucristo bendiciendo (la imagen es de Metsys). el dedo índice y corazón rectos, junto con el pulgar, significan la trinidad. En el caso de la fotografía inferior tenemos la recreación del nacimiento de Adán en versión Meisel. Las manos quedan, sin embargo, al revés. al ver la fotografía entera, la modelo que hace de Adán queda en un plano inferior que la otra y está sentada, como queda en la obra de Miguel Ángel. Mientras que la que realiza el papel de Dios, está en un plano superior.

La sutileza de esta fotografía me gusta mucho. Si la ves sola, a lo mejor pasa desapercibida, pero al lado de su fuente no se pueden dejar de relacionar. Tenemos dos mujeres la que está sentada tiene la misma postura y las manos, siempre tan importantes idénticas. La que está de espaldas le ofrece una copa, que en la obra maravillosa de Rembrandt es un nautilus. En la del fotógrafo no pero da igual. Se trata de la llamada Artemisa que realizara en 1634 y que conservamos en el Museo del Prado.
Yo creo que este pintor es uno de los que más referencias puede tener, hay muchas manos en el pecho en su obra.Otra cosa: esta imagen de la derecha, que se puede calificar de "sosa" al verla comparada con las que ya hemos puesto tiene su relación con la de Rembrandt llamada Hendricke bañándose en el río obra de 1654. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí os dejo.


Antonio de Borgoña de Van der Weyden retrato de este noble con la cadena al cuello, que es el toisón de oro, que refleja su condición de caballero de esa cofradía y con la flecha atravesada sobre el corazón, que puede referir a los gremios de arqueros o a ser vencedor de algún concurso de tiro. El protagonista del retrato muere en la famosa batalla de Agincourt. La modelo también lleva una importante joya al cuello, en versión más moderna y lo que puede hacer las veces de flecha parece un buril.



Sanchez Coello realiza esta obra en la que retrata  a las hijas del rey Felipe II, Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, hijas también de Isabel de Valois. Es un retrato doble como el que realiza Holbein de Los Embajadores.


  
Bernardo van Orley pinta a Joris van Zelle en 1519 una fecha muy importante para la monarquía española. Es el momento en el que Carlos I es proclamado Rey de Castilla a pesar de que su madre Juana I estaba como reina legal (algunos han considerado su proclamación un verdadero golpe de estado). También es un cuadro muy importante para este médico de Bruselas ya que era el médico del rey. Lo vemos estudiando como hombre de letras pero también de ciencias. La imagen de la derecha mantiene el cuello de piel característico de los ricos hombres de las provincias del norte y el libro. Sin embargo, la pluma ha dejado paso a una pequeña daga.
Ribera pinta este cuadro en el que se representa a Pitágoras y Meissel pone a esta mujer de negro de la misma manera: sosteniendo un libro abierto. Hay muchos pintores que a la hora de presentar en sus lienzos a un pensador o escritor antiguo, a las sibilas o a los filósofos de tiempos pasados los ponen de esta manera. Yo veo similitudes hasta en la frente despejada. 



















San Cristóbal, cuya etimología significa "el que lleva la cristo" es un santo que se representa con el niño Jesús a cuestas. Aquí lleva un cayado o palo largo con el que se ayuda para cruzar el río. La modelo lleva otra cosa pero también remite a la pintura anterior.


Tres mujeres tocando instrumentos musicales es lo que pintaba El maestro de las mujeres de longitudes medias en 1530-40. De esto toma el pelo, característico de las mujeres renacentistas, el número y casi el laúd trasmutado en otro instrumento de cuerda. El libro, que en la pintura lleva la partitura de "Jouissance vous donnerai" de Claudin de Sermissy, según he consultado ahí está. Pero no me puedo olvidar del lienzo Fiesta musical de Rembradt 1626. Aquí también aparecen varias personas interpretando  un pasaje musical. La mujer sentada de la derecha lleva un libro abierto, partitura mucho más parecida a la de la fotografía de moda.



















La dama del joyel es esta maravillosa obra del pintor holandés Antonio Moro. La realizó en 1552 La de Ana Bolena es anónima y parece que la realizaron un poco después de muerta. Hay quien asegura que se trata de un retrato bastante fiable. Las tres láminas son como una sola. Un retrato de mujer, que señala una joya o una flor cerca del corazón o en el pecho. La mayoría de las veces se trata de una joya de compromiso matrimonial o un retrato de bodas. La mano de la modelo me ha llevado directamente a la mano del flamenco y el color rojizo a la flor de la británica. otra vez las manos son importantísimas para enlazar una con otras.




Yo pensaba que retrato en grupo se quedaría para los restos sin comentar. Me parecía difícil unirla con una obra en concreto. Lo cierto es que es lo que es: un retrato en grupo como los que fueron muy famosos entre los burgueses holandeses del XVII. Aquí quiero poner unos cuantos ejemplos de Jacob van Loo el primero en el que aparecen las regentes del hospital de pobre de Haarlem. Jan de Bray firma el de las cuatro regentes de la leprosería el siguiente es de Frans Hals y son las regentes del asilo de ancianos, la última de los retratos de mujeres pertenece a Drick Dircksz y son las regentes de la cárcel. También los hay de hombres y he puesto como ejemplo el de Nicolaes Elías en donde aparece los cuatro directores y el contable de un correccional.
En la mayoría apreciamos de cuatro a seis personajes casi siempre del mismo sexo, algunos sentados y otros de pie. Parecido a lo que tenemos en la fotografía de moda. 


En todas las ocasiones siguen un patrón en el que aparece una mujer a la derecha de pie, que parece entregar alguna cosa o que entra en la sala en donde se realiza el retrato. Otra vez como en todas las fotografías anteriores las manos son de vital importancia.


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